La resolución, clave para inclinarse por una impresora

Calidad de impresión y resolución

A la hora de adquirir una nueva impresora por lo general asistimos al choque entre dos fuerzas de la naturaleza (humana): la pugna por querer adquirir el aparato al mejor precio o la necesidad de querer obtener una máquina que imprima a la mejor calidad posible. Aunque ya os adelantamos que estas dos posiciones se encuentran en claro enfrentamiento —la excelencia se paga cara— si lo que buscáis ante todo es obtener un gran trabajo de impresión en este artículo podréis encontrar las claves para conseguirlo.

Tipos de impresora

Lo primero y fundamental consistirá por supuesto en saber qué tipo de impresora vamos a utilizar para la tarea en cuestión. Poniendo un ejemplo bastante extremo, con una impresora matricial probablemente obtendremos mejor resultado si nos dedicamos simplemente a salpicar la hoja en cuestión con un cepillo de dientes mojado en tinta. Sin irnos a casos tan irreales y ciñéndonos a los tipos más utilizados por el usuario de a pie el resultado final puede variar —y variará— mucho dependiendo de si optamos por una impresora láser o una de inyección de tinta. La manera que tienen de imprimir es completamente distinta y los resultados serán muy diferentes.

Según el resultado que esperemos obtener deberemos optar por una u otra. Por ejemplo, si os dedicáis al noble arte del papercraft sin duda sabréis que a pesar de que las impresiones láser quedan por lo general con un tono más brillante y bonito, el polvo de tóner y las dobleces de hoja necesarias para elaborar los modelos no se llevan demasiado bien. Este polvo magnetizado se quiebra y el producto final obtiene un acabado muy pobre. Sin embargo, en la gran mayoría de los casos con la impresora láser obtendremos un mejor resultado en la impresión, sobre todo si solemos realizarlas de manera relativamente rápida. Además el polvo del tóner no se evapora con el tiempo, por lo que nuestras impresiones se mantendrán impecables durante muchos años sin ninguna clase de problema. ¡Ojo! Eso no significa que no haya excelentes impresoras de inyección con una calidad muy superior a muchas láser. Estamos hablando de manera genérica, pero muchos profesionales eligen impresoras de inyección de tinta porque la mezcla de colores es más natural que las láser y no les importa esperar unos minutos para cada impresión mientras el valor final del producto sea el esperado.

Marcas

Este apartado también es bastante obvio: no es lo mismo utilizar una HP, Epson o Canon que utilizar la impresora con nombre impronunciable que ha aparecido en la sección de ofertas de cierto mercado de origen germánico… No ponemos en duda que las impresoras “de marca blanca” no cumplan su cometido a las mil maravillas, siempre y cuando la excelencia en las impresiones no sea el objetivo principal. Como hemos comentado al principio el valor final de la impresión se paga, y aunque en muchos casos al comprar un producto “de marca” se apoquina simplemente por el hecho de llevar una pegatina con el logotipo sí que es cierto que estas compañías invierten una cantidad ingente de dinero y recursos humanos en lograr aumentar sus niveles de excelencia aunque sea un simple ápice, ya que ese pequeño valor añadido es lo que las diferencia de las demás de menor ralea. Si quieres una impresora que se adecue a unas expectativas altas en tus necesidades de impresión no dudes en tirar por las marcas más conocidas.

 

Cartuchos

Y si en el formato y marca de las impresoras se nota sobremanera el resultado final de una impresión, no menos importante es el propio material con el que se va a realizar la impresión en sí. La tinta —o tóner— que utilicemos tendrá un impacto importante en cómo de bien o mal acaben resultado la fotografía o imagen impresas. Lo primero que cualquiera pensará es que, como en el caso de las marcas, la utilización de cartuchos originales o cartuchos compatibles tendrá un gran impacto en el aspecto final. Pues bien, como en la mayor parte de los casos no todo es blanco ni negro, sino que hay tonos de grises y esto no es una excepción.

El quid de la cuestión es la ralea del propio cartucho de tinta. Un buen cartucho compatible no tiene por qué envidiar en absoluto a cualquier cartucho de marca y podremos obtener unos niveles de impresión idénticos a los que obtendríamos con la misma máquina con cartuchos originales instalados. Del mismo modo, si optamos por usar cartuchos compatibles de baja categoría, comprados en las típicas tiendas chinas de eBay y rellenados con tintas de dudoso origen o con —Dios nos libre— tintas mezcladas con agua para ahorrar costes el resultado será no ya óptimo, sino probablemente desastroso. Por no hablar de lo que dichas tintas y tóneres podrían acabar haciéndole a nuestros inyectores o tambores magnéticos… Si tienes una tienda que te ha ofrecido un buen resultado con sus compatibles puedes tener la seguridad de que utilizan productos de valor contrastable y el dinero que te ahorras en tinta lo puedes invertir en mejores equipos. Y si no tienes ya una tienda favorita siempre puedes probar con nosotros. Nuestras madres dicen que somos los mejores, pero si crees que es una opinión sesgada (¡nada más lejos de la realidad!) siempre puedes buscar referencias nuestras por Internet :).

Resolución

Comprar una impresora y, con ello, comprar cartuchos de tinta adecuados a esta o comprar toners que sean lo más eficientes posibles, conlleva tener en cuenta una serie de criterios que en muchas ocasiones pasamos por alto. Uno de ellos, es la resolución de imágenes que estos dispositivos pueden llegar a alcanzar.

Aunque, en este sentido, son muchos los lectores que seguro no saben a qué se refiere uno cuando habla de resolución de la imagen. Por eso, en este post vamos a analizar los este concepto, de manera que cuando vayamos a comprar una impresora y sus consumibles tengamos este factor en cuenta. Tengamos en cuenta la imagen que nos acompaña, la fotografía de la derecha tiene 1/5 de la resolución que tiene la inicial. Como vemos es un valor importante saber hasta donde puede llegar nuestra impresora a imprimir, puesto que nos podemos encontrar con problemas de calidad al intentar imprimir según que.

En este sentido, hay que señalar que al hablar de resolución nos referimos a la cantidad de puntos de información por unidad de longitud que existen en una imagen determinada. Así, cada imagen contiene una serie de puntos con información sobre el color que esta contiene, los cuales se organizan a través de filas y columnas.

Determinar la resolución de una imagen dependerá de ese número de puntos, de modo que a mayor cantidad de puntos, mayor resolución, y con ello, mayor nitidez y detalle de la fotografía que se desee imprimir.

La resolución en el ámbito de la impresora sirve para analizar la pantalla de esta así como el tipo de imagen que se quiere/necesita imprimir. En el primer caso nos referimos a unos objetos configurados a partir de un gran número de puntos, a la vez, luminosos. Por norma general, esta resolución se obtiene en pixeles, que abarcan la siguiente relación 800×600, 1024×768, 1280×1024, 1920×1080, siendo la última pareja la más utilizada en la actualidad.

En lo que respecta a las imágenes, se debe tener en cuenta el resultado de la anchura por la altura, siendo esta por norma general de 1,4 megapíxeles. Es esa resolución la que marcará el tamaño de la misma, y por consiguiente, del archivo que la contenga, de ahí que las imágenes con menor resolución sean aquellas que menor peso tienen y las de mayor, al contrario.

Por último, se debe tener en cuenta la resolución de la impresión, la mejor manera de ahorro, que se expresa a través del acrónimo ppp o lo que es lo mismo: puntos por pulgada. Esta resolución alude a la cantidad de píxeles que contiene la imagen, el modo en que se reparten en el espacio. Así, existen distintos tipos de resoluciones, dependiendo del trabajo o destino que cada usuario desee llevar a cabo.

Velocidad

Un factor clave en las impresiones con inyección de tinta es la velocidad de impresión. Tanto es así que por lo general en los menús de impresión velocidad y nivel de acabado final van siempre de la mano: seguramente os sonarán términos como “borrador”, “económico”, “superior”, etc. Y sin duda habréis comprobado más de una vez que seleccionando el modo “económico” las páginas salen como churros, mientras que con el superior evidentemente la impresora se lo piensa un poco más y hace las cosas “despacito y con buena letra”. Si bien a la hora de imprimir textos no existe gran diferencia en el resultado final (excepto para valores de velocidad extremadamente grandes) a la hora de imprimir fotos, imágenes o gráficos el resultado es abismal. Si te dedicas profesionalmente al diseño gráfico probablemente no habrás bajado nunca de los dos niveles más lentos de impresión. El tiempo es oro y como hemos dicho más veces a lo largo de este artículo la excelencia se paga.

Otros: papel y programas

Con los consejos anteriores te asegurarás de que tu impresora pueda ofrecerte el máximo rendimiento posible. Sin embargo la impresora es solo uno más de los elementos necesarios en el proceso y si queremos tener un resultado óptimo no debemos descuidar al resto de participantes. Puedes usar la mejor impresora del mundo, con una resolución pantagruélica y tinta extraída de los calamares mutantes que habitan en las lunas de Saturno: si usas un simple folio como base para la impresión el resultado será como mínimo decepcionante. Existen multitud de papeles diseñados para ofrecer resultados superiores, tanto mates como brillantes. Con este tipo de papeles especiales y una buena impresora, una buena tinta (ya sea original o compatible) y una buena resolución tus impresiones pueden ser tan buenas o mejores que las de cualquier estudio de fotografía.

Y sin embargo las impresiones realizadas por un estudio al final quedan mejor. ¿Por qué motivo? El principal es que se dedican a esto y como buenos profesionales saben utilizar las mejores herramientas a su disposición. Olvidándonos de focos de luz y cámaras de varios miles de euros, una buena manera de mejorar enormemente fotografías y cualquier tipo de imagen en general es utilizar programas de retoque fotográfico para mejorar la calidad de la imagen, eliminar ruido y corregir niveles de saturación y luminosidad. Aunque el Photoshop es el más conocido y utilizado tienes herramientas completamente gratuitas como GIMP con resultados más que decentes y miles de tutoriales en YouTube sobre su utilización.

Estamos convencidos que con estos consejos tus impresiones quedarán impecables. ¡Anímate y coméntanos tus resultados!

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